Art. Preambulo

En vigor desde 7 feb 2004
La Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación, en su artículo 8.1, define como currículo el conjunto de objetivos, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada uno de los niveles, etapas, ciclos, grados y modalidades del sistema educativo. Dispone además, en el apartado 2, que el Gobierno fijará las enseñanzas comunes, que constituyen los elementos básicos del currículo, con el fin de garantizar una formación común a todos los alumnos. En el apartado 3 determina asimismo que las Administraciones educativas establecerán el currículo de los distintos niveles, etapas, ciclos, grados y modalidades del sistema educativo, que deberá incluir las enseñanzas comunes en sus propios términos. Fijadas por el Gobierno las enseñanzas comunes de la Educación Infantil en el Real Decreto 829/2003, de 27 de junio, procede que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte establezca el currículo de este nivel para los centros que pertenecen a su ámbito de gestión. La Educación Infantil constituye un nivel educativo no obligatorio y gratuito. La gratuidad supone la oferta de oportunidades a todos para equilibrar las desigualdades que se puedan dar entre los alumnos por su procedencia social, cultural y económica, a través de las experiencias enriquecedoras que proporciona la escuela. Dada la receptividad de los alumnos en una etapa tan temprana de su vida, se hace preciso dotar a este nivel educativo de cuantos elementos puedan contribuir a garantizar su calidad. Por estar referida a los niños de tres a seis años, la enseñanza ha de presentarse de forma globalizada y tener muy en cuenta las características individuales de los alumnos. Este carácter globalizador no es incompatible con la conformación del currículo en áreas que constituyen un conjunto relacionado con los ámbitos más significativos del conocimiento, para cuyo desarrollo el profesorado debe propiciar actividades que contribuyan al desarrollo integral del niño, creando un clima de seguridad y afecto, imprescindible en estas edades para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje. En las sociedades democráticas, el respeto de los derechos del niño y su educación desde los primeros años de su vida demandan una intervención educativa para la que el profesorado deberá poseer una formación especializada, capaz de responder a sus características físicas, cognitivas, estéticas, afectivas y sociales. Si en cualquier nivel educativo es fundamental la colaboración de las familias, lo es especialmente en la Educación Infantil. Ellas son las más capacitadas para facilitar el paso de los niños desde el ambiente familiar a la institución escolar. Por otra parte, el centro puede ayudar a los padres en su tarea de educadores. Ayudará a plantear una relación continuada entre el centro y la familia el establecimiento de criterios comunes y pautas homogéneas de actuación. El desarrollo de su autonomía, de su autoestima y de un equilibrio emocional adecuado requiere la individualización de la intervención, así como la coordinación y el acuerdo, en la medida de lo posible, de todos aquellos que inciden en su educación. A lo largo de este nivel se producen en los niños cambios importantes, derivados tanto de la maduración como del aprendizaje por la interacción con las personas adultas, con los demás niños y con el medio. Van afianzando habilidades lingüísticas y de relación, hábitos de aprendizaje organizado y con un cierto grado de autonomía, adquieren conceptos y habilidades básicas que dan lugar al desarrollo de capacidades que, a su vez, son fundamento para posteriores aprendizajes escolares. En este nivel destaca por su importancia el inicio de la lectura y de la escritura. Partiendo del principio de que no se debe esperar a que el niño madure sino que la estimulación, en unas condiciones determinadas, favorece el desarrollo de capacidades, la lectura y escritura deberán introducirse de forma progresiva con el fin de que su aprendizaje estimule y desarrolle la capacidad comunicativa. El contacto con el texto escrito, para descifrarlo o producirlo en situaciones de comunicación, amplía las perspectivas de los niños en estas edades y hace que desarrollen el gusto por la lectura y la escritura. Hoy es especialmente necesario familiarizar a los niños con las tecnologías de la información y de la comunicación y fomentar su uso progresivo como un recurso más, ya que la mayor parte de estos niños las encuentran integradas en su entorno y deberán utilizarlas de forma ordinaria a lo largo de su vida. El aprendizaje y utilización en la escuela de las tecnologías de la información y de la comunicación deben ajustarse a su proceso madurativo. Se aprovechará la plasticidad y facilidad de los niños para el aprendizaje, en favor de su iniciación en el conocimiento de una lengua extranjera europea, que se trabajará, especialmente, de modo oral y en el tercer curso. Conocer otras lenguas se ha convertido en una necesidad y en una exigencia para poder integrarse de forma natural en una sociedad cada vez más compleja en culturas y lenguas. Ya durante la Educación Infantil se deberá dar respuesta a los alumnos con necesidades educativas específicas. Se organizarán los apoyos que precisen tanto los alumnos con retraso en su desarrollo madurativo como los que sean identificados como alumnos con altas capacidades intelectuales. La incorporación a nuestro sistema educativo de los alumnos que proceden de otros países y culturas y desconocen la lengua española exige que los equipos docentes arbitren respuestas adecuadas a sus necesidades. Los maestros que tienen a su cargo la educación de un mismo grupo de alumnos y todos los que imparten este nivel educativo en un mismo centro realizarán las tareas de manera coordinada. Es imprescindible que la intervención educativa sea planificada teniendo en cuenta no sólo la edad y las características de los alumnos, sino también el contexto y las posibilidades de las familias. En los centros en que existan otros niveles educativos deberá cuidarse especialmente la coordinación entre la Educación Infantil y dichos niveles. Son particularmente importantes en este nivel la evaluación y el seguimiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje para conocer el grado de desarrollo que se va produciendo en cada alumno, las respuestas que provocan en cada uno los procesos que se plantean y el modo en que van desarrollándose sus capacidades. Estos datos facilitarán el ajuste de la acción docente. Mención especial requiere el desarrollo de valores por el alumno en la Educación Infantil. Junto a la formación de un autoconcepto positivo y la construcción de su propia identidad, ha de estimularse la adquisición de los valores que se generan en la relación con los otros y con el medio en el proceso educativo, tales como respetar a los demás y sus trabajos, aceptar las normas, mostrar interés por convivir y colaborar con los compañeros y con el adulto, respetar el medio ambiente y, en suma, autorregular su conducta en el juego, en la convivencia, en el trabajo y en relación con la salud, respondiendo progresivamente de modo cada vez más adecuado a las situaciones que se planteen. La adquisición de estos valores hará de los alumnos personas capaces de desenvolverse con éxito en la sociedad a la que han de incorporarse de manera activa. Este real decreto ha sido informado por el Consejo Escolar del Estado. En su virtud, a propuesta de la Ministra de Educación, Cultura y Deporte y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 23 de enero de 2004, DISPONGO:
Historial de versiones

Este artículo no ha sufrido modificaciones desde su publicación.

Tus anotaciones

Pro

eli/es/rd/2004/01/23/114#preambulo-pr

Volver a la ficha de la norma
Inicio
Buscar
Mis Consultas
Tienda
Perfil