Art. Preambulo

En vigor desde 5 nov 2020
EXPOSICIÓN La Estrategia de Seguridad Nacional, de 2017 prevé la revisión de la Estrategia de Seguridad Energética Nacional de 2015. Se trata de uno de los ámbitos prioritarios de actuación de la Seguridad Nacional. Su objetivo es diversificar las fuentes de energía, garantizar la seguridad del transporte y abastecimiento e impulsar la sostenibilidad energética. En el ámbito energético, la citada Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 desglosa una serie de líneas de acción estratégicas tendentes a fortalecer la seguridad energética mediante la diversificación de la matriz energética y la seguridad en el abastecimiento y el suministro, el refuerzo de la seguridad de las infraestructuras energéticas frente a riesgos y amenazas, así como el impulso a la transición energética. La lucha contra el cambio climático, presente en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, ha generado la necesidad de llevar a cabo una transición energética. En esta coyuntura confluyen dos escenarios, uno definido por las tendencias tradicionales en el que los hidrocarburos han tenido un peso predominante; y otro escenario que se va conformando a medida que se avanza en la transición energética. Ambos escenarios tienen caracterísiticas propias. El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) y la Estrategia de Transición Justa van a ser los ejes imprescindibles en la configuración del marco de la transición energética. El PNIEC, de acuerdo con los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de penetración de energías renovables y de eficiencia energética del citado proyecto de ley, contempla los escenarios de la matriz energética a 2030. También contempla el almacenamiento y las interconexiones como instrumentos clave para garantizar la seguridad de suministro y la integración eficiente de las energías renovables. Estas herramientas facilitarán la descarbonización de la economía, en la que la energía constituye un factor clave en el marco de la nueva estrategia de crecimiento establecida en la Comunicación de la Unión Europea relativa al Pacto Verde Europeo («The European Green Deal»), de diciembre de 2019, que persigue transformar la Unión Europea en una sociedad justa y próspera con una economía moderna, eficiente en el uso de sus recursos y competitiva cuya finalidad es hacer de la Unión Europea el primer continente neutro climáticamente en el año. Las conexiones siguen siendo infraestructuras críticas y determinantes en la consecución de la seguridad energética, por su capacidad de reducir los posibles impactos negativos derivados de limitaciones o interrupciones del suministro. En torno a ellas existen retos de relevancia. En este sentido, el nivel de interconexión con los países vecinos está lejos de alcanzar el objetivo fijado del 10 % en el año 2020. Por otra parte, el avance de la transición energética ha impulsado el desarrollo de las redes y las conexiones eléctricas y su digitalización. Precisamente, para optimizar las inversiones en un contexto de fuerte penetración de renovables y electrificación creciente de la economía, las redes deberán llevar a cabo un importante proceso de digitalización que les permita mejorar sus sistemas de monitorización, control y automatización. Este desarrollo tiene fortalezas, principalmente su adaptabilidad al nuevo escenario ecológico, pero también vulnerabilidades, destacando las ciberamenazas que pueden cernirse sobre unas infraestructuras y mercados energéticos digitalizados y la necesidad de tomar medidas al respecto. En el nuevo escenario ha de, por tanto, hacerse frente a nuevos riesgos y a la reordenación de la gravedad de los mismos. A su vez, se mantienen retos tradicionales, como los relativos al control nacional de las conexiones como infraestructuras críticas. La actual coyuntura marcada por la transición ecológica, unida a la configuración de nuevas y continuas amenazas en el escenario tradicional, hace que se considere de vital importancia contar con una nueva estrategia específica en el ámbito de la seguridad energética, que contemple, desde la perspectiva de la Seguridad Nacional, los distintos ámbitos en los que nuestros intereses nacionales se pueden ver afectados. En su virtud, el Consejo de Seguridad Nacional, en su reunión del día 4 de marzo de 2020 acordó revisar la Estrategia de Seguridad Energética Nacional. El procedimiento de revisión se articularía conforme a las siguientes normas. ACUERDO
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eli/es/o/2020/10/30/pcm1029#preambulo-pr

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